viernes, 21 de septiembre de 2018

JESÚS ES EL BUEN PASTOR(Francisco Clares Barranco)

EL SEÑOR JESÚS ES EL BUEN PASTOR.
(Salmo 23) “Jehová es mi pastor; nada me faltará.
En lugares de delicados pastos me hará descansar; junto a aguas de reposo me pastoreará. Confortará mi alma; me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre.
Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento. Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando.
Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa de Jehová moraré por largos días.”
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Dios nuestro Padre, es el Pastor, que pastoreó al pueblo de Israel y lo pastoreará siempre. "Jehová te pastoreará siempre, y en las sequías saciará tu alma, y dará vigor a tus huesos; y serás como huerto de riego, y como manantial de aguas, cuyas aguas nunca faltan." (Isaías 58:11)
También, puso y levantó pastores sobre la congregación: "Ponga Jehová, Dios de los espíritus de toda carne, un varón sobre la congregación, que salga delante de ellos y que entre delante de ellos, que los saque y los introduzca, para que la congregación de Jehová no sea como ovejas sin pastor." (Números 27:16-17) ---> Josué.
(Ezequiel 37:23-24) "Y levantaré sobre ellas a un pastor, y él las apacentará; a mi siervo David, él las apacentará, y él les será por pastor. Mi siervo David será rey sobre ellos, y todos ellos tendrán un solo pastor; y andarán en mis preceptos, y mis estatutos guardarán, y los pondrán por obra."
Lo cierto es, que muchos de los pastores de Israel, se infatuaron (engreídos y envanecidos), dando la espalda a Jehová Dios, y consecuentemente no prosperaron. Esparcieron, destruyeron, espantaron y amedrentaron a las ovejas del pueblo de Israel, no prestándoles los cuidados, ni tampoco se preocuparon en apacentarlas.
Tal es así, que tras probar a este pueblo, durante cientos y cientos de años, nuestro Dios y Padre, encareció su amor de tal manera, que se manifestó en carne en Jesús Cristo nuestro Señor, su Hijo Unigénito, del linaje de David, y levantado como el único y Buen Pastor, el Príncipe de los pastores, el Cristo. "¿No dice la Escritura que del linaje de David, y de la aldea de Belén, de donde era David, ha de venir el Cristo?" (Juan 7:42)
El Señor Jesús, vino a este mundo, pero más concretamente y en primera instancia, a buscar a las ovejas perdidas, descarriadas, desamparadas y dispersas del pueblo de Israel. "Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor." (Mateo 9:36)
Durante poco más de tres años e incansablemente, el Señor Jesús, predicó el evangelio del reino, pero el pueblo y en su mayoría, no lo escuchó, rechazándolo. Por cuanto el pueblo de Israel, lo rechazó y procuró su muerte y muerte de Cruz, Dios el Padre, provocó a celos a su pueblo, injertando ramas de olivo silvestre (nosotros) en el olivo. Por tanto, nosotros, hemos sido hechos partícipes de las promesas reservadas para el pueblo de Israel. Pero no solamente esto, sino, que Dios el Padre y por haber creído en su amado Hijo, en su obra redentora, ha abierto las cataratas del cielo y nos ha inundado de riquezas de su gloria, de riquezas de su gracia y de su amor.
Y porque el Señor Jesús Cristo, obedeció en amor al Padre y en amor hacia nosotros, Dios, lo exaltó hasta lo sumo, dándole toda autoridad y poder en los cielos y en la tierra.
(Filipenses 2:9-11) "Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesús Cristo es el Señor, para gloria de Dios Padre."
Jesús Cristo es el Señor, para gloria de Dios Padre, y es nuestro Buen Pastor, el Príncipe de los pastores. A su vez, en su autoridad y en la actividad del Espíritu Santo, algunos hermanos nuestros, reciben o han recibido dones espirituales, y el Señor, tras prepararlos y cualificarlos, los ha levantado y levanta como ancianos (podríamos llamarlos pastores), en un ministerio que ha de ser ejecutado en una dependencia directa a él.
(1ª Tesalonicenses 5:12-13) "Os rogamos, hermanos, que reconozcáis a los que trabajan entre vosotros, y os presiden en el Señor, y os amonestan; y que los tengáis en mucha estima y amor por causa de su obra. Tened paz entre vosotros."
(Hebreos 13:7) "Acordaos de vuestros pastores, que os hablaron la palabra de Dios; considerad cuál haya sido el resultado de su conducta, e imitad su fe."
(Hebreos 13:17) "Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no os es provechoso."
Cuando la iglesia o asamblea, reconoce a uno o a varios hermanos como buenos ancianos (apacentadores de la grey), pensad, que valen su peso en oro, que han contraído consigo mismo y con la iglesia o asamblea una responsabilidad enorme y que además y al final, tendrán que rendir cuentas de su ministerio delante de Dios.
¡Rendirán cuenta de su ministerio, pero no rendirán cuentas de nosotros!
¡Así, que mis queridos hermanos, reconozcámoslos, acordémonos de ellos en nuestras oraciones, seamos obedientes y nuestra iglesia o asamblea prosperará para gloria de Dios.!
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EL SEÑOR JESÚS ES NUESTRO BUEN PASTOR, NADA NOS FALTARÁ:
"Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas."
"Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen,"
"También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquéllas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor."
¡Se está refiriendo a nosotros!
La Palabra dice, que Dios el Padre, nos dará con nuestro Señor Jesús Cristo, todas las cosas.
(Romanos 8:32) "El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?"
No dice, que nos haya dado todas las cosas, sino, que nos las dará. Ello, significa, que muchas ya las hemos recibido y muchas las recibiremos durante nuestro peregrinar, hasta alcanzar la gloria. Pedimos y recibimos todas las cosas, por medio de nuestro Señor Jesús Cristo: “todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará.”
En cualquier caso, si Cristo vive y reina en nuestros corazones, estamos completos en él.
(Colosenses 2:9-10) "Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad, y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad."
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EN LUGARES DE DELICADOS PASTOS NOS HARÁ DESCANSAR, JUNTO A AGUAS DE REPOSO NOS PASTOREARÁ:
Todos nosotros, los que hemos entrado por la puerta de las ovejas "Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos." (Juan 10:9), hemos sido bendecidos con toda bendición en los lugares celestiales en Cristo Jesús nuestro Señor, hallando pastos espirituales y descanso para nuestras almas.
(Efesios 1:3) "Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesús Cristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo,"
(Mateo 11:28-30) "Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.
Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga."
Aunque descanso y reposo son palabras sinónimas, siempre y desde un punto de vista bíblico, las he diferenciado, entendiendo, que “descanso” es referido al cuerpo, mientras que “reposo” es referido al alma.
¡Reposo, sería el descanso de nuestras almas!
¡Jesús Cristo, es quién nos puede dar, descanso a nuestras almas!
La palabra “agua”, es a menudo utilizada en el sentido figurado de limpieza o regeneración espiritual por la palabra de Dios.
(Ezequiel 36:25-27) “Esparciré sobre vosotros agua limpia, y seréis limpiados de todas vuestras inmundicias; y de todos vuestros ídolos os limpiaré. Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra”
(Efesios 5:25-26) “... Cristo amó a la Iglesia, y se entregó por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la Palabra”
(Tito 3:4-7) “Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo, el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesús Cristo nuestro Salvador, para que justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna”
(Juan 15:3) "Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado."
(Hebreos 4:12) "Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón."
La palabra de Dios, con la precición de la cirujía, nos diagnostica cual puede ser nuestra enfermedad y lo hace, discerniendo nuestros pensamientos y las intenciones de nuestro corazón.
¡Por medio de nuestro Señor Jesús Cristo, podremos guardar reposo y sanar de nuestras enfermedades!
Todos los que hemos creído en Cristo Jesús nuestro Señor, hemos entrado o debiéramos entrar en su reposo, porque él, es el consumador de la fe y en él, se halla consumada toda la Obra de Dios el Padre. Nosotros, todo cuanto hemos recibido, ha sido por pura gracia, y nada del cielo, podremos conseguir por nuestro propio esfuerzo y méritos. Por ello, debemos entrar en el reposo de nuestro Señor, que nos apacienta por su Palabra (agua de vida, agua viva) y estar siempre, prestos y dispuestos a seguirle.
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CONFORTARÁ NUESTRAS ALMAS; Y NOS GUIARÁ POR SENDAS DE JUSTICIA POR AMOR DE SU NOMBRE:
El Señor, conforta nuestras almas, con el poder de su fuerza, consolándonos y animándonos.
(Efesios 6:10) "Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza."
(Hebreos 6:17-20) "Por lo cual, queriendo Dios mostrar más abundantemente a los herederos de la promesa la inmutabilidad de su consejo, interpuso juramento; para que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta, tengamos un fortísimo consuelo los que hemos acudido para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros."
La cual tenemos como segura y firme ancla del alma, y que penetra hasta dentro del velo, donde Jesús entró por nosotros como precursor, hecho sumo sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec."
(Hebreos 12:3) "Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar."
Repito: ¡Estamos completos, en Cristo Jesús, nuestro Señor!
Fíjense (y nos guiará por sendas de justicia por amor de su nombre): El Señor, es nuestro Buen Pastor, él va delante y nosotros que somos sus ovejas, le seguimos, y lo hacemos, porque conocemos su voz. Las sendas de justicia, están en él, porque él, es el camino, la verdad y la vida.
¡Por amor de su nombre, mis queridos hermanos!
Nada, absolutamente nada, podrá separarnos del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.
¡El problema está en nosotros, está, en que no seamos obedientes y entonces lo aproveche el maligno, para trastornarnos, procurando no andemos en el camino recto del Señor!
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AUNQUE ANDEMOS EN VALLE DE SOMBRA DE MUERTE, NO TEMEREMOS MAL ALGUNO, PORQUE TÚ ESTARÁS CON NOSOTROS; TU VARA Y TU CAYADO NOS INFUNDIRÁN ALIENTO:
Nosotros, las ovejas del Señor, nunca vamos a andar en el valle de la muerte; pero sí y mientras estemos en este mundo, andaremos a través del valle de sombras de muerte. La muerte, es para nosotros, una sombra: “¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?...gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesús Cristo” (1ª Corintios 15:55,57). El Señor Jesús, nos protege y todos los días de nuestra vida, va a cuidar de nosotros, en su dulce amor, alimentándonos y curando nuestras heridas.
¡El Señor Jesús, es el Buen Pastor, él nos guiará y nos llevará a la mansión celestial!
(Mateo 4:16) "El pueblo asentado en tinieblas vio gran luz; y a los asentados en región de sombra de muerte, luz les resplandeció."
(Lucas 1:79) "Para dar luz a los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte; para encaminar nuestros pies por camino de paz."
El Señor Jesús, nos dice, que si guardamos su palabra, nunca veremos la muerte, nunca sufriremos la muerte: “Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida." (Romanos 5:10)
No hemos de temer mal alguno, porque somos de mucho valor para Dios nuestro Padre y para el Señor Jesús Cristo.
(Lucas 12:32) "No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino."
(Hebreos 13:6) ¡De manera, que podemos decir confiadamente: el Señor es mi ayudador; no temeré!
La vara, la utilizaban los pastores para defender a las ovejas de los depredadores, pero también y desde el punto de vista bíblico, tiene que ver con la autoridad: “la vara de la disciplina”.
El Señor, en amor y con su espíritu de mansedumbre, nos va a tener que disciplinar en muchas ocasiones. No menospreciemos la disciplina del Señor, ni desmayemos cuando seamos reprendidos por él. Porque el Señor al que ama disciplina.
El cayado, era utilizado por los pastores para rescatar las ovejas, pero también significa: apoyo y cuidado. Por ello, nosotros, echaremos toda nuestra ansiedad sobre él, porque él, tiene cuidado de nosotros.
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ADEREZAS MESA DELANTE DE NOSOTROS EN PRESENCIA DE NUESTROS ANGUSTIADORES; UNGES NUESTRA CABEZA CON ACEITE; NUESTRA COPA ESTÁ REBOSANDO:
Aderezar, es dar sabor a una comida, añadiendo una salsa, condimento, etc. El Señor, también tiene su mesa (la mesa del Señor), donde se encuentra la copa de bendición que bendecimos y el pan que partimos. Esta mesa, está aderezada por la comunión de las ovejas con su Pastor, por la comunión entre ellas y en presencia de este mundo (la mesa de los demonios).
(1ª Corintios 10:21) "No podéis beber la copa del Señor, y la copa de los demonios; no podéis participar de la mesa del Señor, y de la mesa de los demonios."
(1ª Corintios 10:16) "La copa de bendición que bendecimos, ¿no es la comunión de la sangre de Cristo? El pan que partimos, ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo?"
Unges nuestra cabeza con aceite. Todas las ovejas del Señor hemos recibido la unción del Espíritu Santo y la copa de bendición que bendecimos esta rebosando.
(Mateo 26:28) “porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados."
¡Glorificamos a Dios nuestro Padre, por el Señor Jesús Cristo!
¡Ciertamente el bien y la misericordia nos seguirán todos los días de nuestra vida, y en la casa de Jehová moraremos por largos días!
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NUEVAS RELACIONES(LA FAMILIA ESPIRITUAL DE DIOS) 2@ Parte

domingo, 9 de septiembre de 2018

A IMAGEN Y SEMEJANZA DE DIOS

NO CAER DE LA GRACIA COMPLETA DE DIOS

Pues bien. Asi lo entiendo yo: GRACIA DE DIOS, me ha sido dada completa en Cristo, por la misericordia del Dios y Padre. Ahora bien, yo no puedo añadir nada a esta GRACIA DIVINA RECIBIDA POR LA FE EN CRISTO Y POR CRISTO. Lo que hace la plenitud de la GRACIA DE DIOS EN MI, Y POR MEDIO DEL SACRIFICIO EXPIATORIO DE CRISTO,, que esta GRACIA DIVINA, me infunde el Poder del Espíritu de Dios, en Verdad y en Justicia, para vivir como nueva criatura, nacida de nuevo por el Espíritu Santo de Dios, el cual no se da por medida; y a partir de ese entonces, debo crecer hacia la misma estatura de Cristo, morando en mi por la Fe en mi Salvador Personal. Y esta obra de Gracia en mi, me lleva a apartarme de mi vana manera de vivir, vivir en el Espíritu de la Verdad de Dios cada día, y que según Romanos 12:1-2, me dice, que debo cada día examinar, aprender a crecer, a fortalecerme espiritualmente delante de Dios y delante de los hombres: SAL Y LUZ EN MEDIO DE LAS TINIEBLAS, crucificar cada día mi carne de pecado, luchar contra el viejo hombre, el cual está viciado por los deseos vanos y del sistema influyentes de Satanás, y del espíritu de rebeldía contra las leyes de Dios. Gálatas 2:20, no vivo yo, más vive Cristo en mi. LA GRACIA ES COMPLETA, una vez recibido el perdón de mis pecados, mi viejo hombre ha muerto. He nacido de nuevo, para desarrollarme como un discípulo de Jesús Cristo, e hijo engendrado de Dios por su Santo Espíritu. Romanos, 8:11, y Romanos 8:1, me dice: YA NO HAY CONDENACIÓN PARA LOS QUE ESTÁN EN CRISTO. Porque la Ley del Espíritu en Cristo, me ha librado de la ley del pecado y de la muerte. Romanos 6:23, porque yo era un pecador sin remisión de pecados. Romanos 3:23; pero, venida la GRACIA Y EL AMOR DE DIOS, por cuanto era pecador, Cristo murió por mi. Romanos 5:8, me ha hecho libre y acepto en el Amado de Dios, su Hijo Jesús el Cristo. Y mantengo el establecimiento de esta GRACIA, COMO DON DE DIOS, mientras no caiga de la misma, por pecar, por rebeldía, o por hacer inmunda la sangre de Cristo, jamás podría ser ya levantado, sino aniquilado, destruido, y destituido de la Gloria del Padre Altísimo. Amén.

CRESCENDO FÍSICO Y ESPIRITUAL(Iglesia en Burjassot)

EN SABIDURÍA, EN ESTATURA Y EN GRACIA
(Lucas 2:52) “Y Jesús crecía en sabiduría y en estatura, y en gracia para con Dios y los hombres.”
Desde el punto de vista de los hombres, “gracia” es el conjunto de cualidades por las que las personas que las poseen, resultan atractivas o agradables. Desde el punto de vista bíblico, podría ser, la influencia divina sobre el corazón, y su reflejo en la vida.
(1ª Samuel 2:26) “Y el joven Samuel iba creciendo, y era acepto (agradable, admitido con gusto, bien recibido) delante de Dios y delante de los hombres.”
La pregunta es:
¿Cómo estamos creciendo nosotros?
(RVA60 - 2ª Pedro 3:18) “Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesús Cristo.”
¿Cómo puede ser esto, de creced “en la” gracia?
¡No lo entiendo!
O este versículos está mal traducido, o intencionadamente, esta traducción, pretende apoyar alguna doctrina de hombres.
Porque, debiéramos de preguntarnos: ¿Qué es la gracia?
“La gracia”, en síntesis y dicho con mayúsculas es la Salvación, y la Salvación es un regalo, un don de Dios, que ni va a crecer ni tampoco a decrecer.
Yo sé, que hay una iglesia, que enseña, que por la confesión ante el sacerdote y posterior eucaristía, los fieles crecerán en la gracia. Y que esta misma iglesia y desde su ley del humanismo cristiano, procura todo tipo de obras, como si les faltara algo. Es como si consideraran, que los sufrimientos de Cristo en la Cruz, para nuestra Salvación, no fueron suficientes (Colosenses 1:24). Y respecto de la redención por la sangre de Cristo, el perdón de pecados, por lo visto consideran que tampoco fue suficiente, puesto que creen en lugar llamado Purgatorio.
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¿Dónde está el peligro para con nosotros?
El peligro está, en que sin darnos cuenta, también nosotros, nos sintamos inclinados a hacer ciertas obras de carácter humanista, que gozan de prestigio social, y que pueden generar en nosotros, el sentimiento, de que de alguna manera estamos completando algo que nos falta. El problema no está en la obra en sí misma, sino en la motivación. Y no tener en cuenta esto, puede ocurrirnos como dijo Pablo a los Gálatas; “de la gracia habéis caído” (Gálatas 5:4).
La Salvación es completa y perfecta, la cual ganó nuestro Señor Jesús Cristo en la cruz del Calvario y nosotros estamos completos en él (Colosenses 2:10), y somos aceptos para con Dios en el Amado, en Jesús Cristo nuestro Señor (Efesios 1:6).
¡La Salvación es igual para todos!
Pero no solamente la Salvación, sino cualquiera de las riquezas de su gracia, son iguales para todos.
¡Aquí no hay medida!
(Griego a Español – 2ª Pedro 3:18) “Estén creciendo pero en bondad inmerecida y conocimiento de el Señor de nosotros y Libertador Jesús Ungido”
La traducción correcta, podría ser: “Mas creced en gracia y conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesús Cristo”
Cuando creímos, recibimos el regalo de “la gracia”, la Salvación. Y por cuanto recibimos la gracia, estamos en gracia, y es en este estado en que debemos crecer.
(En gracia ---> si ----- En la gracia ---> no)
Por cuestión de tiempo, tan solo os expondré unos pocos versículos, que nos pueden enseñar, como podemos crecer “en gracia”. Creceremos en gracia, abundando y creciendo en amor unos para con otros (1ª Tesalonicenses 3:12); andando como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios (Colosenses 1:10). Porque de el Señor Jesús, de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia. Pues la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesús Cristo nuestro Señor (Juan 1:16-17).
¡Fuera del Señor Jesús, nada, podemos hacer (Juan 15:5)!
Creciendo en sabiduría y conocimiento:
En un pensamiento anterior os he expuesto, que nuestra vida espiritual es Cristo; y por consiguiente, nuestra vida está escondida con Cristo en Dios. Y también expuse, que en Cristo están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento (Colosenses 2:3). Estando en Cristo, alcanzaremos sabiduría, porque él nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención (1ª Corintios 1:30). Y porque nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido, lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual, pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente (1ª Corintios 2:12-14).
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Creciendo en estatura:
Como asamblea o iglesia:
Perfeccionándonos en las enseñanzas apostólicas, en la doctrina de Cristo, llegaremos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo (Efesios 4:13).
Individualmente:
Dijo el apóstol Pablo: “Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo” (1ª Corintios 11:1). “Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados. Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante” (Efesios 5:1-2).
¡Jesús Cristo nuestro Señor es el ejemplo perfecto!
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RESUCITADOS CON CRISTO(Iglesia en Burjassot)

RESUCITADOS CON CRISTO
Nuestra vida está escondida con Cristo en Dios
(Colosenses 3:1-4) “Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria.”
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Hemos resucitado con Cristo:
Dijo Jesús a uno que quería enterrar a su padre antes de seguirle: Deja, que los muertos entierren a sus muertos (Lucas 9:60). Y lo dijo, porque Dios, no es Dios de muertos, sino de vivos (Lucas 20:38). Por ello, nosotros hemos de consideramos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro (Romanos 6:11), presentándonos a Dios, como vivos de entre los muertos (Romanos 6:13). Porque Dios, nos dio vida juntamente con Cristo cuando estábamos muertos en nuestros delitos y pecados (Efesios 2:1y 5). Y porque juntamente con él nos resucitó, y asimismo, nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús (Efesios 2:6).
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Nuestra vida está escondida con Cristo en Dios:
Nuestra vida espiritual, la cual es Cristo (“Yo soy el camino, la verdad y la vida”), está escondida con él en Dios. En Dios que está en los cielos; y es por ello, que nosotros, no debiéramos poner la mira en las cosas terrenales.
Cuando Cristo, nuestra vida, se manifieste, entonces nosotros también seremos manifestados con él en gloria. En Dios, nuestra vida es Cristo, y está escondida ahora, porque Cristo está sentado a la diestra de Dios Padre, pero un día será manifestada. Y entonces, nosotros también, seremos manifestados con esta vida (que es Cristo) en gloria.
Estamos con Cristo y nada puede separarnos de él. Estando con Cristo, estamos en Dios.
Cuando accedemos al Trono de la Gracia, estamos con Cristo, con Jesús Cristo hombre glorificado, sentado a la diestra de Dios: Varón judío, nacido de Mujer, engendrado por Dios en Espíritu Santo, un Santo Ser, de nombre Jesús, cuya alma y espíritu en las más pura inocencia al igual que Adán antes de pecar. El apóstol Pablo dijo, que en Cristo habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad. Nosotros, los que hemos creído en Jesús Cristo nuestro Señor somos participantes de la naturaleza divina; pero Cristo, proviene, procede de la naturaleza de Dios, siendo el resplandor de su gloria y la imagen misma de su sustancia. A los treinta años comenzó su ministerio recorriendo ciudades y aldeas, predicando el evangelio del reino. A sus discípulos les dio a conocer al Padre, les dio las palabras que del Padre recibió, y les dio un ejemplo de vida completo y perfecto. Jesús Cristo hombre, manifestó en la tierra la gloria de Dios en el poder del Espíritu. No lo recibieron y sufrió tal contradicción de pecadores, que procuraron su muerte y muerte de cruz. En la cruz del Calvario, brilló el amor y la misericordia de Dios, pero también brilló el amor de Jesús Cristo hombre, un amor que excede a todo conocimiento, entregándose a sí mismo, obedeciendo al Padre hasta la muerte y muerte de cruz. Resucitó de entre los muertos y durante cuarenta días estuvo predicando el evangelio del reino; y cientos y cientos de personas, fueron testigos de verle resucitado. Estando con algunos discípulos se elevó, ascendió y desapareció en las nubes. Dios nuestro Padre lo exaltó colocándolo en un orden un tanto superior a los ángeles y posicionándolo sentado a su diestra, a la diestra de la Majestad de las alturas. Jesús Cristo hombre glorificado y sentado a la diestra de Dios, es nuestro Sumo Sacerdote, quien intercede permanentemente por nosotros, presentando ante el Trono de la Gracia nuestras ofrendas y alabanzas. Jesús Cristo hombre glorificado y sentado a la diestra de Dios, es nuestro Abogado y es también nuestro hermano mayor (el primogénito entre muchos hermanos). Jesús Cristo hombre glorificado y sentado a la diestra de Dios es cabeza y esposo que cuida y sustenta a su iglesia.
Ver al Señor Jesús en un orden y posición distinto y diferente en el que Dios lo ha colocado es como dice en 2ª Pedro 2:1, negar al Señor que los rescató y es abrir una puerta para que entren encubiertamente herejías destructoras. Cuando accedemos al Trono de la gracia, estamos con Cristo; y estando en la asamblea o iglesia, estamos también con Cristo.
Al ser nosotros el Cuerpo de Cristo y Cristo la cabeza, este hecho y en sí mismo, revela la unidad que tenemos con él. Verdaderamente estamos con Cristo. Donde Cristo está, allí también estamos nosotros. Y es por ello, y repito, que nuestra vida está escondida con Cristo en Dios.
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sábado, 8 de septiembre de 2018

HERMANOS EN CRISTO(Colosenses 1:2)

HERMANOS EN CRISTO (Colosenses 1:2)
No hace mucho tiempo, que un hermano en Cristo, muy respetado, valorado y querido por mí, me expuso la siguiente cuestión o pregunta: Crees tu hermano Fco., que debo seguir considerando a los hermanos “X” como hermanos en Cristo, aunque discrepemos en algunas doctrinas y enseñanzas.
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En principio les expondré dos textos, que son muy reveladores, para que fijemos la posición y criterio a tener.
1.- “Pero el fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: Conoce el Señor a los que son suyos; y apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo.” (2ª Timoteo 2:19)
2.- “Miráis las cosas según la apariencia. Si alguno está persuadido en sí mismo que es de Cristo, esto también piense por sí mismo, que como él es de Cristo, así también nosotros somos de Cristo.” (2ª Corintios 10:7)
Es evidente y por los textos que les he expuesto, que ellos, revelan con toda claridad, que tan solo sabe Dios quiénes son sus hijos, y que nosotros, no juzgando por las apariencias, y estando persuadidos de que somos de Cristo, debiéramos pensar y no dudar, que quién está al lado de nosotros, también él está persuadido que es de Cristo.
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No hace mucho, que leí un artículo en Internet, en el que se decía, que estimativamente, se calcula que en el día de hoy, hay más de dos mil millones de personas, que confiesan ser cristianas.
¡Parece ser, que esta Cristiandad, no es “LA MANADA PEQUEÑA”! (Lucas 12:32).
Así, que me pregunto: ¿Qué es lo que tienen en común?
Bíblicamente, en la unidad del Espíritu y en el vínculo de la paz, debieran tener en común (Efesios 4:5-6):
UN SEÑOR.- La inmensa mayoría creen en un Señor, el cuál fue engendrado (¿biológicamente?) del Espíritu Santo en María virgen; y por consiguiente, muy diferente al profetizado en las Escrituras, que por vía paterna, debía de venir, del linaje (sperma) de David, según la carne (Romanos 1:3); y en el que creen una minoría, “la manada pequeña”.
UNA FE.- Tan solo unos pocos (“la manada pequeña”), son los que creen firmemente en el evangelio que le fue revelado al apóstol Pablo, por Jesús Cristo (Gálatas 1:12), mientras, que el resto de la Cristiandad, dio pábulo a unos textos insertados a finales del Siglo II y en los Evangelios (Mateo y Lucas), que diciendo lo contrario, sirvió para que se generaran, proclamaran y dogmatizaran unos credos (Niceno y de San Atanasio), dando pie, al primer dogma, el Dogma de la Trinidad, causante de que miles de cristianos fueran martirizados e inmolados. Aún así, algunos cristianos (“la manada pequeña”), siguieron negando la Trinidad y el pilar fundamental por el que se genera este dogma, el cual no es otro, que el nacimiento virginal de Jesús. Esto obligó a la Iglesia Católica-Romana, a tener que promulgar, a mediados del Siglo VII y en el Concilio de Letrán, el Dogma del Nacimiento Virginal de Jesús. Posteriormente, la mayoría de las hijas de esta Iglesia Católica-Romana, asumieron estos dogmas; y otras, niegan el Dogma de la Trinidad, pero sin embargo asumen el del Nacimiento Virginal de Jesús.
En definitiva, salvo unos pocos (“la manada pequeña”), el resto de la Cristiandad vive en una fe dogmatizada, surgida de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo (Colosenses 2:8).
UN BAUTISMO (Uno).- Un bautismo, que precisamente no es “el bautismo en agua”, sino el bautismo en Cristo Jesús, en su muerte (Romanos 6:3); o dicho de otro modo, el bautismo de Jesús, en Espíritu Santo.
Los predicadores y bautizadores ponen el énfasis en el bautismo en agua, el cual es un rudimento de la doctrina de Cristo, que debemos dejar (Hebreos 6:1); pero que ellos no lo dejan, porque es su prurito. Ellos, tienen un deseo constante y hasta excesivo, de bautizar en agua (a cuantos más mejor), y estando convencidos, de que este es el modo, de que su trabajo sea completo y perfecto.
¡EL BAUTISMO EN AGUA NO SALVA, SOLO SALVA, EL BAUTISMO DE JESÚS EN ESPÍRITU SANTO!
¿POR QUÉ NO HABLAN DEL BAUTISMO DE JESÚS EN ESPÍRITU SANTO?
¡PERMÍTANME, QUE NO EXPRESE LO QUE PIENSO!
La inmensa mayoría de la Cristiandad, cree en este bautismo en agua, celebrándolo, expidiendo partidas de bautismo, certificados, títulos, etc.; mientras que unos pocos, “la manada pequeña”, creen en el único bautismo, en el bautismo de Jesús, en Espíritu Santo.
UN DIOS Y PADRE DE TODOS.- Tan solo unos pocos (“la manada pequeña”), son los que creen en un solo Dios, en el Único Dios Verdadero y que no hay otro fuera de Él. Por el contrario, la inmensa mayoría de la Cristiandad, creen en tres Dioses, y es frecuente el oírles pronunciar frases, como las siguiente: Dios el Padre, Dios el Hijo y Dios el Espíritu Santo.
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A pesar de lo anteriormente expuesto, les diré, que tengo siempre presente, el versículo siguiente: “Y oí otra voz del cielo, que decía: SALID DE ELLA, PUEBLO MÍO, para que no seáis partícipes de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas;” (Apocalipsis 18:4).
La Iglesia de Dios, siempre ha sido una “manada pequeña”, amada del Señor, perseguida de los hombres, y que durante más de doce siglos, fue cruelmente perseguida, martirizada e inmolada. En la actualidad y desde la Reforma, “la manada pequeña”, no está siendo martirizada al modo de antaño; pero que al no comulgar con dogmas, líneas de doctrina y pensamiento único, la Cristiandad, los considera herejes, y por consiguiente, recibiendo de parte de ellos, el rechazo y la desafección.
Y para concluir y contestando a la cuestión o pregunta, que mi respetado, valorado y querido hermano en Cristo me hizo, les diré, que no es fácil, el dar una respuesta.
Lo primero que me viene a la memoria son mis progenitores.
Mi padre, nunca me habló de dogmas, y hasta yo diría que los rechazaba; pero como era una persona humilde, nunca entró en debate con nadie. Tenía un conocimiento grandísimo de las Escrituras; y lo sé, porque conservo escritos de él, que tan solo son posibles escribirlos desde la guía y dirección del Espíritu Santo. Era un hijo de Dios y discípulo de Cristo, de mucha y continua oración, y que en su aposento acostumbraba hacerlo de rodillas. Al final de sus años, por motivos de salud, y quizá también, porque estaba percibiendo cosas nuevas y extrañas doctrinas en la congregación, dejó de reunirse regularmente. Por el contrario, mi madre, la anciana de la congregación, se reunió hasta el último día, y en la iglesia de siempre, una Iglesia de denominación Bautista.
Estoy absolutamente convencido, que mis progenitores, además de ser mis padres, fueron y son también hermanos míos en Cristo; y que actualmente, ausentes del cuerpo, están presentes al Señor.
Del mismo modo, que pienso así de mis padres, creo y tal como dice la Palabra, que dentro de esta Cristiandad hay pueblo de Dios, y por consiguiente, hermanos en Cristo.
Personalmente, respeto toda opinión y libertad de conciencia; y es por ello, que si alguien tiene un discernimiento de textos bíblicos que difieren del que yo tengo, que sepa que le respeto, y que las diferencias, nunca serán causa y motivo, que me lleven a dudar de que sea un hermano en Cristo.
Ahora bien, no puedo evitar, el que para otros, sea causa y motivo por el cual me rechacen, mostrándome desafección o falta de amor.
Y finalizando, recordarles, que el fundamento de Dios está firme, teniendo este sello, conoce el Señor a los que son suyos; y que si estoy persuadido en mi mismo que soy de Cristo, no soy quien para dudar o negar, que el que está a mi lado, también lo es.
En el amor del Señor.
Paco Clares.

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