EN SABIDURÍA, EN ESTATURA Y EN GRACIA
(Lucas 2:52) “Y Jesús crecía en sabiduría y en estatura, y en gracia para con Dios y los hombres.”
Desde el punto de vista de los hombres, “gracia” es el conjunto de cualidades por las que las personas que las poseen, resultan atractivas o agradables. Desde el punto de vista bíblico, podría ser, la influencia divina sobre el corazón, y su reflejo en la vida.
(1ª Samuel 2:26) “Y el joven Samuel iba creciendo, y era acepto (agradable, admitido con gusto, bien recibido) delante de Dios y delante de los hombres.”
La pregunta es:
¿Cómo estamos creciendo nosotros?
(RVA60 - 2ª Pedro 3:18) “Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesús Cristo.”
¿Cómo puede ser esto, de creced “en la” gracia?
¡No lo entiendo!
O este versículos está mal traducido, o intencionadamente, esta traducción, pretende apoyar alguna doctrina de hombres.
Porque, debiéramos de preguntarnos: ¿Qué es la gracia?
“La gracia”, en síntesis y dicho con mayúsculas es la Salvación, y la Salvación es un regalo, un don de Dios, que ni va a crecer ni tampoco a decrecer.
Yo sé, que hay una iglesia, que enseña, que por la confesión ante el sacerdote y posterior eucaristía, los fieles crecerán en la gracia. Y que esta misma iglesia y desde su ley del humanismo cristiano, procura todo tipo de obras, como si les faltara algo. Es como si consideraran, que los sufrimientos de Cristo en la Cruz, para nuestra Salvación, no fueron suficientes (Colosenses 1:24). Y respecto de la redención por la sangre de Cristo, el perdón de pecados, por lo visto consideran que tampoco fue suficiente, puesto que creen en lugar llamado Purgatorio.
----------ooOoo----------
¿Dónde está el peligro para con nosotros?
El peligro está, en que sin darnos cuenta, también nosotros, nos sintamos inclinados a hacer ciertas obras de carácter humanista, que gozan de prestigio social, y que pueden generar en nosotros, el sentimiento, de que de alguna manera estamos completando algo que nos falta. El problema no está en la obra en sí misma, sino en la motivación. Y no tener en cuenta esto, puede ocurrirnos como dijo Pablo a los Gálatas; “de la gracia habéis caído” (Gálatas 5:4).
La Salvación es completa y perfecta, la cual ganó nuestro Señor Jesús Cristo en la cruz del Calvario y nosotros estamos completos en él (Colosenses 2:10), y somos aceptos para con Dios en el Amado, en Jesús Cristo nuestro Señor (Efesios 1:6).
¡La Salvación es igual para todos!
Pero no solamente la Salvación, sino cualquiera de las riquezas de su gracia, son iguales para todos.
¡Aquí no hay medida!
(Griego a Español – 2ª Pedro 3:18) “Estén creciendo pero en bondad inmerecida y conocimiento de el Señor de nosotros y Libertador Jesús Ungido”
La traducción correcta, podría ser: “Mas creced en gracia y conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesús Cristo”
Cuando creímos, recibimos el regalo de “la gracia”, la Salvación. Y por cuanto recibimos la gracia, estamos en gracia, y es en este estado en que debemos crecer.
(En gracia ---> si ----- En la gracia ---> no)
Por cuestión de tiempo, tan solo os expondré unos pocos versículos, que nos pueden enseñar, como podemos crecer “en gracia”. Creceremos en gracia, abundando y creciendo en amor unos para con otros (1ª Tesalonicenses 3:12); andando como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios (Colosenses 1:10). Porque de el Señor Jesús, de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia. Pues la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesús Cristo nuestro Señor (Juan 1:16-17).
¡Fuera del Señor Jesús, nada, podemos hacer (Juan 15:5)!
Creciendo en sabiduría y conocimiento:
En un pensamiento anterior os he expuesto, que nuestra vida espiritual es Cristo; y por consiguiente, nuestra vida está escondida con Cristo en Dios. Y también expuse, que en Cristo están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento (Colosenses 2:3). Estando en Cristo, alcanzaremos sabiduría, porque él nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención (1ª Corintios 1:30). Y porque nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido, lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual, pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente (1ª Corintios 2:12-14).
----------ooOoo----------
Creciendo en estatura:
Como asamblea o iglesia:
Perfeccionándonos en las enseñanzas apostólicas, en la doctrina de Cristo, llegaremos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo (Efesios 4:13).
Individualmente:
Dijo el apóstol Pablo: “Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo” (1ª Corintios 11:1). “Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados. Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante” (Efesios 5:1-2).
¡Jesús Cristo nuestro Señor es el ejemplo perfecto!
----------ooOoo----------
Desde el punto de vista de los hombres, “gracia” es el conjunto de cualidades por las que las personas que las poseen, resultan atractivas o agradables. Desde el punto de vista bíblico, podría ser, la influencia divina sobre el corazón, y su reflejo en la vida.
(1ª Samuel 2:26) “Y el joven Samuel iba creciendo, y era acepto (agradable, admitido con gusto, bien recibido) delante de Dios y delante de los hombres.”
La pregunta es:
¿Cómo estamos creciendo nosotros?
(RVA60 - 2ª Pedro 3:18) “Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesús Cristo.”
¿Cómo puede ser esto, de creced “en la” gracia?
¡No lo entiendo!
O este versículos está mal traducido, o intencionadamente, esta traducción, pretende apoyar alguna doctrina de hombres.
Porque, debiéramos de preguntarnos: ¿Qué es la gracia?
“La gracia”, en síntesis y dicho con mayúsculas es la Salvación, y la Salvación es un regalo, un don de Dios, que ni va a crecer ni tampoco a decrecer.
Yo sé, que hay una iglesia, que enseña, que por la confesión ante el sacerdote y posterior eucaristía, los fieles crecerán en la gracia. Y que esta misma iglesia y desde su ley del humanismo cristiano, procura todo tipo de obras, como si les faltara algo. Es como si consideraran, que los sufrimientos de Cristo en la Cruz, para nuestra Salvación, no fueron suficientes (Colosenses 1:24). Y respecto de la redención por la sangre de Cristo, el perdón de pecados, por lo visto consideran que tampoco fue suficiente, puesto que creen en lugar llamado Purgatorio.
----------ooOoo----------
¿Dónde está el peligro para con nosotros?
El peligro está, en que sin darnos cuenta, también nosotros, nos sintamos inclinados a hacer ciertas obras de carácter humanista, que gozan de prestigio social, y que pueden generar en nosotros, el sentimiento, de que de alguna manera estamos completando algo que nos falta. El problema no está en la obra en sí misma, sino en la motivación. Y no tener en cuenta esto, puede ocurrirnos como dijo Pablo a los Gálatas; “de la gracia habéis caído” (Gálatas 5:4).
La Salvación es completa y perfecta, la cual ganó nuestro Señor Jesús Cristo en la cruz del Calvario y nosotros estamos completos en él (Colosenses 2:10), y somos aceptos para con Dios en el Amado, en Jesús Cristo nuestro Señor (Efesios 1:6).
¡La Salvación es igual para todos!
Pero no solamente la Salvación, sino cualquiera de las riquezas de su gracia, son iguales para todos.
¡Aquí no hay medida!
(Griego a Español – 2ª Pedro 3:18) “Estén creciendo pero en bondad inmerecida y conocimiento de el Señor de nosotros y Libertador Jesús Ungido”
La traducción correcta, podría ser: “Mas creced en gracia y conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesús Cristo”
Cuando creímos, recibimos el regalo de “la gracia”, la Salvación. Y por cuanto recibimos la gracia, estamos en gracia, y es en este estado en que debemos crecer.
(En gracia ---> si ----- En la gracia ---> no)
Por cuestión de tiempo, tan solo os expondré unos pocos versículos, que nos pueden enseñar, como podemos crecer “en gracia”. Creceremos en gracia, abundando y creciendo en amor unos para con otros (1ª Tesalonicenses 3:12); andando como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios (Colosenses 1:10). Porque de el Señor Jesús, de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia. Pues la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesús Cristo nuestro Señor (Juan 1:16-17).
¡Fuera del Señor Jesús, nada, podemos hacer (Juan 15:5)!
Creciendo en sabiduría y conocimiento:
En un pensamiento anterior os he expuesto, que nuestra vida espiritual es Cristo; y por consiguiente, nuestra vida está escondida con Cristo en Dios. Y también expuse, que en Cristo están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento (Colosenses 2:3). Estando en Cristo, alcanzaremos sabiduría, porque él nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención (1ª Corintios 1:30). Y porque nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido, lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual, pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente (1ª Corintios 2:12-14).
----------ooOoo----------
Creciendo en estatura:
Como asamblea o iglesia:
Perfeccionándonos en las enseñanzas apostólicas, en la doctrina de Cristo, llegaremos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo (Efesios 4:13).
Individualmente:
Dijo el apóstol Pablo: “Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo” (1ª Corintios 11:1). “Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados. Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante” (Efesios 5:1-2).
¡Jesús Cristo nuestro Señor es el ejemplo perfecto!
----------ooOoo----------

No hay comentarios:
Publicar un comentario