viernes, 21 de septiembre de 2018

JESÚS ES EL BUEN PASTOR(Francisco Clares Barranco)

EL SEÑOR JESÚS ES EL BUEN PASTOR.
(Salmo 23) “Jehová es mi pastor; nada me faltará.
En lugares de delicados pastos me hará descansar; junto a aguas de reposo me pastoreará. Confortará mi alma; me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre.
Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento. Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando.
Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa de Jehová moraré por largos días.”
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Dios nuestro Padre, es el Pastor, que pastoreó al pueblo de Israel y lo pastoreará siempre. "Jehová te pastoreará siempre, y en las sequías saciará tu alma, y dará vigor a tus huesos; y serás como huerto de riego, y como manantial de aguas, cuyas aguas nunca faltan." (Isaías 58:11)
También, puso y levantó pastores sobre la congregación: "Ponga Jehová, Dios de los espíritus de toda carne, un varón sobre la congregación, que salga delante de ellos y que entre delante de ellos, que los saque y los introduzca, para que la congregación de Jehová no sea como ovejas sin pastor." (Números 27:16-17) ---> Josué.
(Ezequiel 37:23-24) "Y levantaré sobre ellas a un pastor, y él las apacentará; a mi siervo David, él las apacentará, y él les será por pastor. Mi siervo David será rey sobre ellos, y todos ellos tendrán un solo pastor; y andarán en mis preceptos, y mis estatutos guardarán, y los pondrán por obra."
Lo cierto es, que muchos de los pastores de Israel, se infatuaron (engreídos y envanecidos), dando la espalda a Jehová Dios, y consecuentemente no prosperaron. Esparcieron, destruyeron, espantaron y amedrentaron a las ovejas del pueblo de Israel, no prestándoles los cuidados, ni tampoco se preocuparon en apacentarlas.
Tal es así, que tras probar a este pueblo, durante cientos y cientos de años, nuestro Dios y Padre, encareció su amor de tal manera, que se manifestó en carne en Jesús Cristo nuestro Señor, su Hijo Unigénito, del linaje de David, y levantado como el único y Buen Pastor, el Príncipe de los pastores, el Cristo. "¿No dice la Escritura que del linaje de David, y de la aldea de Belén, de donde era David, ha de venir el Cristo?" (Juan 7:42)
El Señor Jesús, vino a este mundo, pero más concretamente y en primera instancia, a buscar a las ovejas perdidas, descarriadas, desamparadas y dispersas del pueblo de Israel. "Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor." (Mateo 9:36)
Durante poco más de tres años e incansablemente, el Señor Jesús, predicó el evangelio del reino, pero el pueblo y en su mayoría, no lo escuchó, rechazándolo. Por cuanto el pueblo de Israel, lo rechazó y procuró su muerte y muerte de Cruz, Dios el Padre, provocó a celos a su pueblo, injertando ramas de olivo silvestre (nosotros) en el olivo. Por tanto, nosotros, hemos sido hechos partícipes de las promesas reservadas para el pueblo de Israel. Pero no solamente esto, sino, que Dios el Padre y por haber creído en su amado Hijo, en su obra redentora, ha abierto las cataratas del cielo y nos ha inundado de riquezas de su gloria, de riquezas de su gracia y de su amor.
Y porque el Señor Jesús Cristo, obedeció en amor al Padre y en amor hacia nosotros, Dios, lo exaltó hasta lo sumo, dándole toda autoridad y poder en los cielos y en la tierra.
(Filipenses 2:9-11) "Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesús Cristo es el Señor, para gloria de Dios Padre."
Jesús Cristo es el Señor, para gloria de Dios Padre, y es nuestro Buen Pastor, el Príncipe de los pastores. A su vez, en su autoridad y en la actividad del Espíritu Santo, algunos hermanos nuestros, reciben o han recibido dones espirituales, y el Señor, tras prepararlos y cualificarlos, los ha levantado y levanta como ancianos (podríamos llamarlos pastores), en un ministerio que ha de ser ejecutado en una dependencia directa a él.
(1ª Tesalonicenses 5:12-13) "Os rogamos, hermanos, que reconozcáis a los que trabajan entre vosotros, y os presiden en el Señor, y os amonestan; y que los tengáis en mucha estima y amor por causa de su obra. Tened paz entre vosotros."
(Hebreos 13:7) "Acordaos de vuestros pastores, que os hablaron la palabra de Dios; considerad cuál haya sido el resultado de su conducta, e imitad su fe."
(Hebreos 13:17) "Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no os es provechoso."
Cuando la iglesia o asamblea, reconoce a uno o a varios hermanos como buenos ancianos (apacentadores de la grey), pensad, que valen su peso en oro, que han contraído consigo mismo y con la iglesia o asamblea una responsabilidad enorme y que además y al final, tendrán que rendir cuentas de su ministerio delante de Dios.
¡Rendirán cuenta de su ministerio, pero no rendirán cuentas de nosotros!
¡Así, que mis queridos hermanos, reconozcámoslos, acordémonos de ellos en nuestras oraciones, seamos obedientes y nuestra iglesia o asamblea prosperará para gloria de Dios.!
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EL SEÑOR JESÚS ES NUESTRO BUEN PASTOR, NADA NOS FALTARÁ:
"Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas."
"Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen,"
"También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquéllas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor."
¡Se está refiriendo a nosotros!
La Palabra dice, que Dios el Padre, nos dará con nuestro Señor Jesús Cristo, todas las cosas.
(Romanos 8:32) "El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?"
No dice, que nos haya dado todas las cosas, sino, que nos las dará. Ello, significa, que muchas ya las hemos recibido y muchas las recibiremos durante nuestro peregrinar, hasta alcanzar la gloria. Pedimos y recibimos todas las cosas, por medio de nuestro Señor Jesús Cristo: “todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará.”
En cualquier caso, si Cristo vive y reina en nuestros corazones, estamos completos en él.
(Colosenses 2:9-10) "Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad, y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad."
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EN LUGARES DE DELICADOS PASTOS NOS HARÁ DESCANSAR, JUNTO A AGUAS DE REPOSO NOS PASTOREARÁ:
Todos nosotros, los que hemos entrado por la puerta de las ovejas "Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos." (Juan 10:9), hemos sido bendecidos con toda bendición en los lugares celestiales en Cristo Jesús nuestro Señor, hallando pastos espirituales y descanso para nuestras almas.
(Efesios 1:3) "Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesús Cristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo,"
(Mateo 11:28-30) "Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.
Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga."
Aunque descanso y reposo son palabras sinónimas, siempre y desde un punto de vista bíblico, las he diferenciado, entendiendo, que “descanso” es referido al cuerpo, mientras que “reposo” es referido al alma.
¡Reposo, sería el descanso de nuestras almas!
¡Jesús Cristo, es quién nos puede dar, descanso a nuestras almas!
La palabra “agua”, es a menudo utilizada en el sentido figurado de limpieza o regeneración espiritual por la palabra de Dios.
(Ezequiel 36:25-27) “Esparciré sobre vosotros agua limpia, y seréis limpiados de todas vuestras inmundicias; y de todos vuestros ídolos os limpiaré. Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra”
(Efesios 5:25-26) “... Cristo amó a la Iglesia, y se entregó por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la Palabra”
(Tito 3:4-7) “Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo, el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesús Cristo nuestro Salvador, para que justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna”
(Juan 15:3) "Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado."
(Hebreos 4:12) "Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón."
La palabra de Dios, con la precición de la cirujía, nos diagnostica cual puede ser nuestra enfermedad y lo hace, discerniendo nuestros pensamientos y las intenciones de nuestro corazón.
¡Por medio de nuestro Señor Jesús Cristo, podremos guardar reposo y sanar de nuestras enfermedades!
Todos los que hemos creído en Cristo Jesús nuestro Señor, hemos entrado o debiéramos entrar en su reposo, porque él, es el consumador de la fe y en él, se halla consumada toda la Obra de Dios el Padre. Nosotros, todo cuanto hemos recibido, ha sido por pura gracia, y nada del cielo, podremos conseguir por nuestro propio esfuerzo y méritos. Por ello, debemos entrar en el reposo de nuestro Señor, que nos apacienta por su Palabra (agua de vida, agua viva) y estar siempre, prestos y dispuestos a seguirle.
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CONFORTARÁ NUESTRAS ALMAS; Y NOS GUIARÁ POR SENDAS DE JUSTICIA POR AMOR DE SU NOMBRE:
El Señor, conforta nuestras almas, con el poder de su fuerza, consolándonos y animándonos.
(Efesios 6:10) "Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza."
(Hebreos 6:17-20) "Por lo cual, queriendo Dios mostrar más abundantemente a los herederos de la promesa la inmutabilidad de su consejo, interpuso juramento; para que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta, tengamos un fortísimo consuelo los que hemos acudido para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros."
La cual tenemos como segura y firme ancla del alma, y que penetra hasta dentro del velo, donde Jesús entró por nosotros como precursor, hecho sumo sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec."
(Hebreos 12:3) "Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar."
Repito: ¡Estamos completos, en Cristo Jesús, nuestro Señor!
Fíjense (y nos guiará por sendas de justicia por amor de su nombre): El Señor, es nuestro Buen Pastor, él va delante y nosotros que somos sus ovejas, le seguimos, y lo hacemos, porque conocemos su voz. Las sendas de justicia, están en él, porque él, es el camino, la verdad y la vida.
¡Por amor de su nombre, mis queridos hermanos!
Nada, absolutamente nada, podrá separarnos del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.
¡El problema está en nosotros, está, en que no seamos obedientes y entonces lo aproveche el maligno, para trastornarnos, procurando no andemos en el camino recto del Señor!
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AUNQUE ANDEMOS EN VALLE DE SOMBRA DE MUERTE, NO TEMEREMOS MAL ALGUNO, PORQUE TÚ ESTARÁS CON NOSOTROS; TU VARA Y TU CAYADO NOS INFUNDIRÁN ALIENTO:
Nosotros, las ovejas del Señor, nunca vamos a andar en el valle de la muerte; pero sí y mientras estemos en este mundo, andaremos a través del valle de sombras de muerte. La muerte, es para nosotros, una sombra: “¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?...gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesús Cristo” (1ª Corintios 15:55,57). El Señor Jesús, nos protege y todos los días de nuestra vida, va a cuidar de nosotros, en su dulce amor, alimentándonos y curando nuestras heridas.
¡El Señor Jesús, es el Buen Pastor, él nos guiará y nos llevará a la mansión celestial!
(Mateo 4:16) "El pueblo asentado en tinieblas vio gran luz; y a los asentados en región de sombra de muerte, luz les resplandeció."
(Lucas 1:79) "Para dar luz a los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte; para encaminar nuestros pies por camino de paz."
El Señor Jesús, nos dice, que si guardamos su palabra, nunca veremos la muerte, nunca sufriremos la muerte: “Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida." (Romanos 5:10)
No hemos de temer mal alguno, porque somos de mucho valor para Dios nuestro Padre y para el Señor Jesús Cristo.
(Lucas 12:32) "No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino."
(Hebreos 13:6) ¡De manera, que podemos decir confiadamente: el Señor es mi ayudador; no temeré!
La vara, la utilizaban los pastores para defender a las ovejas de los depredadores, pero también y desde el punto de vista bíblico, tiene que ver con la autoridad: “la vara de la disciplina”.
El Señor, en amor y con su espíritu de mansedumbre, nos va a tener que disciplinar en muchas ocasiones. No menospreciemos la disciplina del Señor, ni desmayemos cuando seamos reprendidos por él. Porque el Señor al que ama disciplina.
El cayado, era utilizado por los pastores para rescatar las ovejas, pero también significa: apoyo y cuidado. Por ello, nosotros, echaremos toda nuestra ansiedad sobre él, porque él, tiene cuidado de nosotros.
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ADEREZAS MESA DELANTE DE NOSOTROS EN PRESENCIA DE NUESTROS ANGUSTIADORES; UNGES NUESTRA CABEZA CON ACEITE; NUESTRA COPA ESTÁ REBOSANDO:
Aderezar, es dar sabor a una comida, añadiendo una salsa, condimento, etc. El Señor, también tiene su mesa (la mesa del Señor), donde se encuentra la copa de bendición que bendecimos y el pan que partimos. Esta mesa, está aderezada por la comunión de las ovejas con su Pastor, por la comunión entre ellas y en presencia de este mundo (la mesa de los demonios).
(1ª Corintios 10:21) "No podéis beber la copa del Señor, y la copa de los demonios; no podéis participar de la mesa del Señor, y de la mesa de los demonios."
(1ª Corintios 10:16) "La copa de bendición que bendecimos, ¿no es la comunión de la sangre de Cristo? El pan que partimos, ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo?"
Unges nuestra cabeza con aceite. Todas las ovejas del Señor hemos recibido la unción del Espíritu Santo y la copa de bendición que bendecimos esta rebosando.
(Mateo 26:28) “porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados."
¡Glorificamos a Dios nuestro Padre, por el Señor Jesús Cristo!
¡Ciertamente el bien y la misericordia nos seguirán todos los días de nuestra vida, y en la casa de Jehová moraremos por largos días!
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