RESUCITADOS CON CRISTO
Nuestra vida está escondida con Cristo en Dios
(Colosenses 3:1-4) “Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria.”
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Hemos resucitado con Cristo:
Dijo Jesús a uno que quería enterrar a su padre antes de seguirle: Deja, que los muertos entierren a sus muertos (Lucas 9:60). Y lo dijo, porque Dios, no es Dios de muertos, sino de vivos (Lucas 20:38). Por ello, nosotros hemos de consideramos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro (Romanos 6:11), presentándonos a Dios, como vivos de entre los muertos (Romanos 6:13). Porque Dios, nos dio vida juntamente con Cristo cuando estábamos muertos en nuestros delitos y pecados (Efesios 2:1y 5). Y porque juntamente con él nos resucitó, y asimismo, nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús (Efesios 2:6).
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Nuestra vida está escondida con Cristo en Dios:
Nuestra vida espiritual, la cual es Cristo (“Yo soy el camino, la verdad y la vida”), está escondida con él en Dios. En Dios que está en los cielos; y es por ello, que nosotros, no debiéramos poner la mira en las cosas terrenales.
Cuando Cristo, nuestra vida, se manifieste, entonces nosotros también seremos manifestados con él en gloria. En Dios, nuestra vida es Cristo, y está escondida ahora, porque Cristo está sentado a la diestra de Dios Padre, pero un día será manifestada. Y entonces, nosotros también, seremos manifestados con esta vida (que es Cristo) en gloria.
Estamos con Cristo y nada puede separarnos de él. Estando con Cristo, estamos en Dios.
Cuando accedemos al Trono de la Gracia, estamos con Cristo, con Jesús Cristo hombre glorificado, sentado a la diestra de Dios: Varón judío, nacido de Mujer, engendrado por Dios en Espíritu Santo, un Santo Ser, de nombre Jesús, cuya alma y espíritu en las más pura inocencia al igual que Adán antes de pecar. El apóstol Pablo dijo, que en Cristo habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad. Nosotros, los que hemos creído en Jesús Cristo nuestro Señor somos participantes de la naturaleza divina; pero Cristo, proviene, procede de la naturaleza de Dios, siendo el resplandor de su gloria y la imagen misma de su sustancia. A los treinta años comenzó su ministerio recorriendo ciudades y aldeas, predicando el evangelio del reino. A sus discípulos les dio a conocer al Padre, les dio las palabras que del Padre recibió, y les dio un ejemplo de vida completo y perfecto. Jesús Cristo hombre, manifestó en la tierra la gloria de Dios en el poder del Espíritu. No lo recibieron y sufrió tal contradicción de pecadores, que procuraron su muerte y muerte de cruz. En la cruz del Calvario, brilló el amor y la misericordia de Dios, pero también brilló el amor de Jesús Cristo hombre, un amor que excede a todo conocimiento, entregándose a sí mismo, obedeciendo al Padre hasta la muerte y muerte de cruz. Resucitó de entre los muertos y durante cuarenta días estuvo predicando el evangelio del reino; y cientos y cientos de personas, fueron testigos de verle resucitado. Estando con algunos discípulos se elevó, ascendió y desapareció en las nubes. Dios nuestro Padre lo exaltó colocándolo en un orden un tanto superior a los ángeles y posicionándolo sentado a su diestra, a la diestra de la Majestad de las alturas. Jesús Cristo hombre glorificado y sentado a la diestra de Dios, es nuestro Sumo Sacerdote, quien intercede permanentemente por nosotros, presentando ante el Trono de la Gracia nuestras ofrendas y alabanzas. Jesús Cristo hombre glorificado y sentado a la diestra de Dios, es nuestro Abogado y es también nuestro hermano mayor (el primogénito entre muchos hermanos). Jesús Cristo hombre glorificado y sentado a la diestra de Dios es cabeza y esposo que cuida y sustenta a su iglesia.
Ver al Señor Jesús en un orden y posición distinto y diferente en el que Dios lo ha colocado es como dice en 2ª Pedro 2:1, negar al Señor que los rescató y es abrir una puerta para que entren encubiertamente herejías destructoras. Cuando accedemos al Trono de la gracia, estamos con Cristo; y estando en la asamblea o iglesia, estamos también con Cristo.
Al ser nosotros el Cuerpo de Cristo y Cristo la cabeza, este hecho y en sí mismo, revela la unidad que tenemos con él. Verdaderamente estamos con Cristo. Donde Cristo está, allí también estamos nosotros. Y es por ello, y repito, que nuestra vida está escondida con Cristo en Dios.
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Nuestra vida está escondida con Cristo en Dios
(Colosenses 3:1-4) “Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria.”
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Hemos resucitado con Cristo:
Dijo Jesús a uno que quería enterrar a su padre antes de seguirle: Deja, que los muertos entierren a sus muertos (Lucas 9:60). Y lo dijo, porque Dios, no es Dios de muertos, sino de vivos (Lucas 20:38). Por ello, nosotros hemos de consideramos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro (Romanos 6:11), presentándonos a Dios, como vivos de entre los muertos (Romanos 6:13). Porque Dios, nos dio vida juntamente con Cristo cuando estábamos muertos en nuestros delitos y pecados (Efesios 2:1y 5). Y porque juntamente con él nos resucitó, y asimismo, nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús (Efesios 2:6).
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Nuestra vida está escondida con Cristo en Dios:
Nuestra vida espiritual, la cual es Cristo (“Yo soy el camino, la verdad y la vida”), está escondida con él en Dios. En Dios que está en los cielos; y es por ello, que nosotros, no debiéramos poner la mira en las cosas terrenales.
Cuando Cristo, nuestra vida, se manifieste, entonces nosotros también seremos manifestados con él en gloria. En Dios, nuestra vida es Cristo, y está escondida ahora, porque Cristo está sentado a la diestra de Dios Padre, pero un día será manifestada. Y entonces, nosotros también, seremos manifestados con esta vida (que es Cristo) en gloria.
Estamos con Cristo y nada puede separarnos de él. Estando con Cristo, estamos en Dios.
Cuando accedemos al Trono de la Gracia, estamos con Cristo, con Jesús Cristo hombre glorificado, sentado a la diestra de Dios: Varón judío, nacido de Mujer, engendrado por Dios en Espíritu Santo, un Santo Ser, de nombre Jesús, cuya alma y espíritu en las más pura inocencia al igual que Adán antes de pecar. El apóstol Pablo dijo, que en Cristo habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad. Nosotros, los que hemos creído en Jesús Cristo nuestro Señor somos participantes de la naturaleza divina; pero Cristo, proviene, procede de la naturaleza de Dios, siendo el resplandor de su gloria y la imagen misma de su sustancia. A los treinta años comenzó su ministerio recorriendo ciudades y aldeas, predicando el evangelio del reino. A sus discípulos les dio a conocer al Padre, les dio las palabras que del Padre recibió, y les dio un ejemplo de vida completo y perfecto. Jesús Cristo hombre, manifestó en la tierra la gloria de Dios en el poder del Espíritu. No lo recibieron y sufrió tal contradicción de pecadores, que procuraron su muerte y muerte de cruz. En la cruz del Calvario, brilló el amor y la misericordia de Dios, pero también brilló el amor de Jesús Cristo hombre, un amor que excede a todo conocimiento, entregándose a sí mismo, obedeciendo al Padre hasta la muerte y muerte de cruz. Resucitó de entre los muertos y durante cuarenta días estuvo predicando el evangelio del reino; y cientos y cientos de personas, fueron testigos de verle resucitado. Estando con algunos discípulos se elevó, ascendió y desapareció en las nubes. Dios nuestro Padre lo exaltó colocándolo en un orden un tanto superior a los ángeles y posicionándolo sentado a su diestra, a la diestra de la Majestad de las alturas. Jesús Cristo hombre glorificado y sentado a la diestra de Dios, es nuestro Sumo Sacerdote, quien intercede permanentemente por nosotros, presentando ante el Trono de la Gracia nuestras ofrendas y alabanzas. Jesús Cristo hombre glorificado y sentado a la diestra de Dios, es nuestro Abogado y es también nuestro hermano mayor (el primogénito entre muchos hermanos). Jesús Cristo hombre glorificado y sentado a la diestra de Dios es cabeza y esposo que cuida y sustenta a su iglesia.
Ver al Señor Jesús en un orden y posición distinto y diferente en el que Dios lo ha colocado es como dice en 2ª Pedro 2:1, negar al Señor que los rescató y es abrir una puerta para que entren encubiertamente herejías destructoras. Cuando accedemos al Trono de la gracia, estamos con Cristo; y estando en la asamblea o iglesia, estamos también con Cristo.
Al ser nosotros el Cuerpo de Cristo y Cristo la cabeza, este hecho y en sí mismo, revela la unidad que tenemos con él. Verdaderamente estamos con Cristo. Donde Cristo está, allí también estamos nosotros. Y es por ello, y repito, que nuestra vida está escondida con Cristo en Dios.
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